El Certamen Nacional de Teatro Tierra de Comediantes de Jiménez de Jamuz, una localidad de alrededor de 800 habitantes, celebra este año su vigésimo quinta edición. La continuidad de esta convocatoria, asentada en un municipio pequeño de la provincia de León, se ha convertido en uno de los rasgos principales de una iniciativa que nació para prolongar la relación histórica del pueblo con las artes escénicas.
Toño de la Fuente, agente de desarrollo y trabajador del Ayuntamiento de Santa Elena de Jamuz, define el certamen como «una anomalía» dentro del panorama teatral por su duración y por el lugar en el que se desarrolla. La primera edición se celebró en 2001, cuando el municipio transformó un gimnasio situado junto a las antiguas escuelas en un espacio teatral. El recinto era entonces un lugar diáfano recientemente remozado y necesitó la instalación de un escenario y la disposición de sillas para acoger las representaciones.
«No lo podemos comparar con nada; es un hecho casi insólito».
La frase de De la Fuente, recogida por La Nueva Crónica, resume la dimensión que sus responsables atribuyen a un certamen nacional levantado con recursos modestos. En los comienzos, el escenario y las sillas fueron cedidos por el Centro Asistencial Nuestra Señora del Valle de La Bañeza. «Todo fue una cadena de favores», recuerda el agente de desarrollo al explicar el proceso de puesta en marcha. Tras las primeras ediciones, a partir de 2005, la organización construyó su propio escenario y compró las sillas.
Una tradición escénica anterior al certamen
La convocatoria no surgió al margen de la memoria local. De la Fuente sitúa una de las referencias escritas más antiguas en una representación de «Las armas de la hermosura», de Calderón de la Barca, realizada por habitantes de Jiménez de Jamuz en 1890. También recuerda el caso de Tirso Mateos Claro, un vecino que en 1878 se identificó como «comediante» al registrar el nacimiento de su hija. Según el relato recuperado en el artículo, aquel vecino fabricaba marionetas utilizando huesos de animales.
Estos antecedentes forman parte del relato con el que la localidad explica la permanencia de su actividad teatral. Con el tiempo se creó el grupo Jiménez Comediantes y, posteriormente, el certamen impulsado a instancias de Valentín Turrado Moreno, a quien De la Fuente describe como una persona muy activa. La iniciativa permitió convertir un espacio vinculado originalmente a las antiguas escuelas en un teatro estable para la celebración de la muestra.
Veinticinco años de continuidad
La evolución del proyecto puede resumirse en varios hitos señalados por sus responsables:
- 1878: aparece el testimonio de Tirso Mateos Claro como «comediante» y constructor de marionetas.
- 1890: queda documentada la representación de «Las armas de la hermosura», de Calderón de la Barca.
- 2001: se pone en marcha el Certamen Nacional de Teatro Tierra de Comediantes en el antiguo gimnasio.
- 2005: la organización comienza a disponer de escenario propio y compra sus sillas.
- 2026: el certamen alcanza su vigésimo quinta edición.
La historia del Tierra de Comediantes combina así una tradición teatral documentada desde el siglo XIX con una estructura de producción construida progresivamente por la comunidad. Su vigésimo quinta edición confirma la continuidad de un certamen nacional que, según explicó De la Fuente, empezó sin un recorrido definido y terminó consolidándose como una actividad central de Jiménez de Jamuz.