Israel Fernández puso el cierre a la XXI edición de Suma Flamenca con un recital que reunió en el escenario dos formas de entender el acompañamiento a la voz. El cantaor de Corral de Almaguer, nacido en 1989, actuó junto a los guitarristas Tío Antonio El Relojero, de Colmenar de Oreja y nacido en 1957, y Diego del Morao, de Jerez de la Frontera y nacido en 1978. La actuación se celebró el 1 de noviembre, en la jornada de clausura de un festival que ha extendido su programación durante casi dos meses por distintos espacios de la Comunidad de Madrid.
Una propuesta con dos guitarras
El recital presentó la última propuesta de Fernández, planteada a partir del diálogo entre dos generaciones de guitarristas. Antonio El Relojero aportó, según la crónica firmada por Antonio Descalzo en Nuevatribuna, un acompañamiento de carácter sobrio, mientras que Diego del Morao incorporó un trabajo más apoyado en la técnica y el adorno. La combinación permitió que el cante transitara por registros diferenciados sin abandonar el eje central de la noche: el encuentro entre la voz del cantaor y dos maneras de construir el toque.
El programa se abrió por malagueñas, una elección poco habitual para iniciar un recital flamenco, de acuerdo con la información publicada por el medio. La primera parte situó a Fernández junto a Tío Antonio El Relojero, cuya interpretación fue descrita en la crónica como vinculada a la tradición del café cantante y a los primeros festivales. Después de los dos primeros cantes, Diego del Morao se incorporó a la escena para continuar el recorrido musical.
- Malagueñas abrieron el recital.
- La colaboración con Diego del Morao incluyó tientos y tangos.
- La seguiriya estuvo dedicada a las víctimas y a los familiares del accidente de tren mencionado en la crónica.
Con Diego del Morao, el recital avanzó por tientos y tangos en torno a asuntos como el amor, la pérdida y la importancia de la familia, temas que forman parte del imaginario que Fernández desarrolla en escena. La crónica también señala la presencia de una seguiriya dedicada a las víctimas y a los familiares del accidente de tren, un momento ligado al carácter más grave y doliente de este palo. El repertorio permitió así alternar cantes de distinta naturaleza dentro de una propuesta construida sobre la relación entre el cantaor y sus acompañantes.
El cierre de la edición madrileña
La actuación de Fernández clausuró una edición de Suma Flamenca que, según informó Nuevatribuna, había llenado de público y atención crítica numerosos espacios de la Comunidad de Madrid durante cerca de dos meses. El festival reservó para su última jornada un recital protagonizado por un cantaor de la generación actual y dos guitarristas con perfiles diferenciados, con el objetivo de mostrar en una misma propuesta distintas formas de acompañar el cante.
La crónica también destaca el papel de la iluminación y del sonido, ajustados para reforzar la propuesta presentada por el artista manchego. En el tramo compartido con Diego del Morao, la relación artística entre ambos quedó incorporada a un recital que recorrió varios palos y que encontró en la seguiriya final de ese bloque uno de sus pasajes de mayor carga emocional, siempre según la descripción publicada por el medio.